2 Julio 2013

“Yo sé lo que es luchar contra el sistema durante dos décadas. Es algo durísimo”. En un país donde la industria financiera nunca ha tenido entre sus prioridades fomentar la cultura económica de sus clientes, María Jesús Soto es una rara avis. La directora de la oficina de Inversis Banco en León tiene una larga trayectoria en el mercado de capitales —ha trabajado en AB Asesores o Morgan Stanley—, aunque su verdadera pasión es la formación, la divulgación de nociones financieras. Tiene un programa en la televisión local de su ciudad, da charlas, cuenta con una página web y, su penúltima iniciativa (en su cabeza bullen multitud de proyectos), es la publicación de un libro para enseñar a los niños a ser inversores responsables.

“En España ha habido un déficit tremendo en el conocimiento de conceptos financieros básicos”, denuncia nada más iniciar la conversación. El lugar elegido para hablar de Mi primer libro de economía, ahorro e inversión (Everest) es la terraza de una cafetería con vistas a la Bolsa de Madrid. Con una vitalidad contagiosa, Soto defiende que no debe dar miedo hablar de dinero con los niños. “Una persona no se puede abstraer del dinero. Lo mismo que educamos y advertimos sobre las drogas o el sexo, tenemos la obligación de hablar con naturalidad del dinero. Eso sí, hay que formar a los niños con valores ya que sin ellos el dinero es un arma peligrosa. Los euros se deben ganar y gastar de forma honesta, pero hay que tener unos conocimientos mínimos”.

Su libro está escrito en forma de cómic para facilitar que los niños se interesen por una cosa que puede parecer al principio un poco árida. Se habla de la inflación, del ahorro, de la Bolsa, de las diferentes clases de activos. “Para mí era muy importante que no aparecieran logos porque a los menores hay que formarles, no adoctrinarles”, subraya mientras da sorbitos de su té verde. Soto se muestra totalmente a favor del plan de educación financiera que apadrinan el Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), aunque cree que el paso clave es incluir los contenidos financieros como asignatura obligatoria en los programas escolares. “Cuando visito colegios me doy cuenta de que la autoestima de los alumnos mejora bastante cuando son capaces de entender algunas nociones básicas de finanzas”. Eso sí, defiende que en este viaje los asesores financieros no pueden sustituir a los profesores. “El niño y su maestro tienen un lenguaje especial que hay que preservar”.

La combinación de un sistema de venta de productos financieros controlado por las redes bancarias y una baja educación financiera aumentan el riesgo de
que surjan casos como las preferentes. Pero saber cómo funcionan los mercados no solo ayudará a esquivar futuras espinas, sino que será básico en un contexto donde se duda sobre la sostenibilidad del Estado del Bienestar. “Cuando los niños se jubilen tendrán una pensión mínima. Por lo tanto, deben saber cómo generar riqueza, ahorrarla y hacerla crecer”. Optimista por naturaleza, Soto se resiste a finalizar la conversación sin un mensaje positivo. “Esta generación, la de los niños de la crisis, va a ser muy fuerte. No tienen miedo a nada. Somos los adultos los que tenemos que estar a la altura para darles aquello que necesitan: formación y valores”.

David Fernández

Visto en El País

martes, 02 jul, 2013|